martes, 20 de noviembre de 2012

Cuento Flotante

I

"Es simple", me dijo, "muy simple". Me hablaba como si estuviera explicándome como bordar, mientras hacia algo que superaba eso por mucho.

El hombre flotaba. Adelante mio. Totalmente impune.

"Qué injusto!" Fue lo primero que pensé. Me sorprendí de que esa sea mi primer reacción, pero luego lo medité, y tenía sentido. Yo también quiero flotar!

Sus explicaciones variaban entre lo irrisorio y lo enervante. Cuando salia de su boca, una frase tan simple como "No es tan dificil como parece", parecía introducirse lento por mi garganta, me acuchillaba. El tan liviano y yo tan normal. Qué terrenal, vano, simple y sobre todo esclavo de la gravedad  me sentía.

Lo invité a pasar a mi casa, más por etiqueta inculcada que por verdadera empatía. De cualquier manera, no todo era perdida. Cada segundo que lo tenía cerca era una chance más de descubrir donde radicaba esta habilidad tan particular. No había alas, no parecía haber viento ni las hojas revoloteaban a su alrededor mientras se movía.

"Me estás escuchando?" Me pareció oir entre el rompiente de olas que era mi mente. "Ahora si" le  contesté. No siguió con el tema, de hecho, no siguió con ningún tema por un buen rato. Parece que además de flotabilidad, tenía tacto.

Se sacó su abrigo con cierto desden, mientras tanto, lo observaba esperando que haga algo extraño. Que en algún momento muestre esa hilacha humana que a este punto necesitaba encontrar. No me dio el gusto, por supuesto. Se dejó caer en una silla con un leve gesto de dolor. Me sentí inclinado a preguntarle si estaba bien por el mismo reflejo que me llevó a traerlo a mi casa. No lo hice.

II

Apuré mi café, y levante las tazas. La de el seguía llena, seguíamos sin hablar. Me preguntaba si lo había decepcionado. No puedo recordar como fue que comenzamos a hablar, ni que fue que nos llevo a una situación propensa a avistamientos de hombres flotantes. Parecía que mi vida se había vuelto opaca en cuanto este desconocido cambió mi paradigma de lo que es posible y lo que no.

"Soy humano, sabes?". Acepté con la cabeza, con cierto pesar. Respiré hondo. Me había acostumbrado a su precencia, maravilla del cerebro. Ayudaba tenerlo sentado, haciendo ruidos con la boca, y mirando mi casa con auténtica curiosidad. Era humano, sin dudas.

Ese día pasó sin más palabras. Había un entendimiento mutuo que se hacía más profundo sin la contaminación de la comunicación.

Mecánica

De alguna manera, se siente difícil empezar las cosas, supongo que sera inercia. O supongo que sera algo que supongo, supongo demasiado, Supongo.

Esa es la cuestión, cuanto es introspección? Toda esta retorica es pura masturbación!
Oraciones estampadas sin esqueleto ni consecuencia, impunes, baratas, finitas.

domingo, 26 de agosto de 2012

Tri.Vial.

La primer tormenta que alguien pudo racionalizar debe haber sido una mezcla importante de vértigo, miedo y asombro. Es un poco así, sabés? La primera vez de todo. Un poco difícil separarlas del resto, se licua rápido  como todo.

Haber tenido contraste hubiera venido bien para muchas cosas, pero al final, el contraste es lo mismo que las opciones. Como toda información, pesa. Ya no se puede no tener en cuenta.

Y ahora estoy así, sumamente coloquial, y con la cabeza en mil lados, picoteando paredes de superficies extrañas y pestañeando seguido esperando otro escenario.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Andate!

Algún día te vas a ir del todo? O te voy a tener que ignorar, sentada ahí? Al lado de un gusto de helado, o en el segundo verso de una canción que no me gusta. O en la forma de una nube. O en el olor a lluvia. O en esa esquina. O en esa hora.

Esperando al momento exacto, y emitiendo un sonido sordo. Y agarrando mi atención. Y no soltandola más.

domingo, 29 de julio de 2012

Sin hilos

No sigue un hilo, es evidente.
Se pueden ver sus pasos, que son saltos. Como si anduviera en zancos.
Se estira por las veredas mirando hacia abajo, buscando que su paso sea constante y efectivo.
Supone que en esa esquina lo espera su objetivo, y lo mira (aunque no, no está ahi). Corre, aprieta las piernas, aprieta sus puños y hace una última corrida, hacia la meta inexistente.

Festeja. Abraza a los transeúntes, los hace participes. Todos son parte de este gran evento, el día que llegó, la cinta cortada, el sudor victorioso.
Esto perdura por algunos minutos, entre caras extrañadas y cómplices. Nuestro héroe sigue festejando. Toma de los hombros a una señorita, le dice que la ama con honestos ojos soñadores, la abraza dulcemente.

Y vuelve a correr.

domingo, 3 de junio de 2012

Movimiento

Hay una necesidad de circular que parece estar intimamente ligada con la naturaleza cíclica que nos rodea. Toda partícula que pierde movimiento se considera "invisible" o desaparecida. Es que, el mismo movimiento, rotación, vibración, es lo que le da existencia. Cuanto más nos acercamos a las escalas básicas de la materia, una vez pasada la escala donde los electrones rotan alrededor de un nucleo que a su vez vibra, gira y transita una molécula mayor, nos damos cuenta que donde la vista, oído o tacto dejan de importar, lo unico que queda es la frecuencia en lo que algo vibra. Parece ser algún tipo de huella en la fábrica de la realidad, que lo hace ser lo que es.

Si bien es una situación que pareciera caber más en el ambito de la psicología, la constante evolución y el afluente de herramientas que salieron de nuestros cerebros parecen ser donde la vibración se hace presente en nuestras vidas. El instinto natural más basico de mantenernos en movimiento es lo que hace que la humanidad no se estanque. Parecemos estar más en contacto con la idea de que, lo que deja de moverse, pasa a ser elemento a descomponer por la entropía. Si no hay movimiento, si no hay vibración, uno pasa a ser basicamente alimento de lo que todavía se mueve.

El tema es, a donde vamos realmente? Constantemente nos ponemos objetivos que funcionan como pequeñas lineas de meta, ayudando a la sensación de movimiento, calmando nuestra pulsión (Un término que no solo puede utilizarse para las exigencias del super-ego, sino tambien a las urgencias de nuestra genética) y dandonos una razón para vibrar.


El humano promedio disfruta de viajar, y es entendible, un viaje a un lugar en particular, aunque ese lugar sea "donde me lleve el caos" sigue siendo un objetivo. Es una oportunidad de moverse hacia algún lado, sin necesidad de una decisión más compleja que "Dónde". Y luego de eso, solo ser llevado (en caso del acompañante) o moverse al lugar elegido.  Durante el viaje, la pulsión del "Para qué" se satisface, por el simple hecho de poder responder con "Para viajar". En sí, nuestro cerebro entiende que es el camino lo importante y no el lugar final. Esta claro que la frase es conocida y usada por algo. Estamos programados para entender la vida como un viaje, en el cual, el principio y el final es un destello, y lo unico que perdura es lo caminado.

Así como al final lo que importa no es "Cómo" ni "Dónde", tampoco importa la vida que llevás. Lo que importa es llevarla. Es una cuestión de entretenerse lo suficiente, encontrar la respuesta que satisfaga la ansiedad del desconcierto. Ese "hueco", ese "Vacio" que llenamos, no es más que eso, ansiedad. El cerebro es siempre ese nene de 5 años preguntando "Por qué?" hasta encontrar una respuesta satisfactoria, por lo general, ni siquiera tiene que ser real. Es una boca abierta, pidiendo comida, y llorando hasta que lo consiga.

La conclusión a todo esto es bastante más larga que un parrafo de conclusión, esta ansiedad no se cura con objetivos impuestos por la sociedad de turno. La solución no es un ascenso, una carrera, un amor, una mascota o una droga. La solución, usando casi una excusa socrática es "La solución". Es una variable, y difiere, dudo que en cada uno, sino en un grupo de gente. Es qué pide tu cerebro, tu cuerpo, tus genes. Nunca la mejor manera de descubrirlo es eligiendo de la vitrina. Nunca es lo mejor agarrar un modelo sin saber (algo que nunca realmente podremos saber) si es el adecuado para tu paradigma.

La sociedad como un entero, busca constantemente la manera de encontrar el estimulo genérico "one size fits all" que deje a todos contentos. Ansiolíticos y drogas varias, entretenimiento y busquedas de somnoliencia es lo mejor que pudimos encontrar. No podemos destilar felicidad, ni satisfacción. Pero todos esperamos que suceda. Asi como esperamos que "Alguien más" nos solucione la vida, tambien esperamos que algo nos baje el switch de "Necesidad".

Entonces que pasaría si se descubriera? Que pasaría si el día de mañana encuentran la droga, hierba, frecuencia o estímulo, que calmara toda pulsión? Sería el fin de la sociedad? Lo evitaríamos? Si fuera una droga legal, se recetaría automaticamente? Seguiríamos buscando nuevas herramientas, nuestra forma de evolución, para hacer la vida más facil?

Cuánto es realmente una pulsión, y cuán encadenados estamos a los objetivos impuestos desde afuera?

El sentido de la vida es vivir. Es una pregunta a la cual vamos a esquivar la respuesta siempre. Creando religiones, explicaciones inverosímiles o innecesariamente complicadas. Lo triste, y hermoso, es que el universo funciona de una manera simple, con números primos digamos. No hay variables que puedan eliminarse, y si bien, usar una ciencia exacta como analogía pareciera fuera de lugar en un primer vistazo, es cuestión de ver la naturaleza misma de los números.

Todo, dejado solo, vuelve a su posición básica, y esa es la posición natural. Mentirnos con complicadas teorias, dogmas, y organizaciónes "espirituales" no es mas que nuestro premio consuelo al no haber encontrado nada más.

No hay nada más. Y la paz con esa idea es el camino a la paz propia. No hay nada más que vivir. Tener hijos, no tener hijos, o cualquiera de los objetivos del manual de vida moderna que uno pueda elegir, son tan importantes como uno realmente crea. Sería interesante ver que pasaría en una sociedad que no se contamine con deseos ajenos, con desbordes de información y con el saber de que puede haber más. Que deseos nacerían de alguien que no sabe qué se puede querer?

Lo sería.

Sería bueno un norte que seguir

Sería bueno un contraste constante que recuerde lo que se es

Sería bueno recordar siempre lo que motivo alguna vez

Sería bueno, sí.